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Mantención preventiva: la clave para extender la vida útil del equipamiento médico
Un equipo clínico rara vez falla de un día para otro. Casi siempre avisa: una lectura que se desvía, un ventilador más ruidoso, una batería que ya no aguanta el traslado. La mantención preventiva existe para leer esos avisos antes de que se transformen en una suspensión de pabellón.
Frecuencias de referencia
- Monitores y electrocardiógrafos: revisión semestral, calibración anual.
- Equipos de pabellón: revisión trimestral de sistemas eléctricos e hidráulicos.
- Analizadores de laboratorio: control diario por el operador, mantención trimestral por servicio técnico.
- Equipos con batería de respaldo: prueba de autonomía cada seis meses.
Señales de alerta
Resultados que requieren repetición frecuente, alarmas intermitentes sin causa clínica y consumibles que duran menos de lo habitual. Los tres apuntan a un equipo que ya está trabajando fuera de su rango óptimo.
